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El
aluminio es el tercer
elemento más abundante
en la corteza terrestre
y constituye el 7.3% de
su masa. En su forma
natural, sólo existe en
una combinación estable
con otros materiales
(particularmente en
sales y óxidos) y no fue
sino hasta 1808 cuando
fue descubierto. A
partir de entonces,
demandó muchos años de
investigación y ensayos
el poder aislar el
aluminio puro del
mineral en su estado
original, para poder
hacer viable su
producción,
comercialización y
procesamiento.
De esta manera, el
aluminio sólo se produjo
para ser comercializado
durante el último siglo
y medio y es todavía un
material muy joven. La
humanidad ha utilizado
cobre, plomo y estaño
por miles de años; sin
embargo en la actualidad
se produce más aluminio
que la suma del resto de
la producción de los
otros metales no
ferrosos. La producción
de aluminio primario
durante el año 2006 fue
de 33.9 millones de
toneladas y se prevé
crezca a tasas
superiores al 5% durante
los próximos años.
El aluminio es un
material sustentable.
Dados los actuales
niveles de producción,
las reservas conocidas
de bauxita –de las
cuales se obtiene el
mineral de aluminio-
durarán por cientos de
años. Más del 55% de la
producción mundial de
aluminio se realiza
utilizando energía
hidroeléctrica
renovable.
Casi la totalidad de los
productos de aluminio
pueden desde un punto de
vista técnico
(factibilidad) y
económico (rentabilidad)
ser reciclados
repetidamente para
producir nuevos
productos, sin perder el
metal su calidad y
propiedades. La
utilización de metales
reciclados ahorra
energía y preserva las
fuentes de recursos
naturales. Es por eso
que el creciente uso del
aluminio reciclado en
diversas aplicaciones le
da el reconocimiento de
metal verde. |
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El Aluminio en la
Construcción |
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La
resistencia del
aluminio, su
versatilidad y su
reducido peso lo hacen
ideal para ser aplicado
en la industria de la
construcción. Por su
parte, la resistencia a
la corrosión lo hace
prácticamente libre de
mantenimiento.
Toda clase de productos
de aluminio son
utilizados a diario en
la construcción de
edificios comerciales y
residenciales así como
su reciclaje
(revestimientos,
ventanas, techos, otras
aberturas, aislamientos
térmicos, puertas,
zócalos, etc.).
El aluminio ayuda a
mantener los edificios
frescos en verano y
cálidos en invierno y, a
lo largo del año, libres
de humedad. Las
coberturas laterales
funcionan como aislantes
térmicos y del agua
haciendo un uso
eficiente de la energía.
Cada año, miles de
aberturas de aluminio
son instaladas en nuevas
construcciones o en la
refacción de usadas.
Altamente resistentes y
rígidas, tienen bajas
tasas de expansión y
contracción, así como de
condensación. Son
extremadamente estables,
durables y térmicamente
eficientes.
Nuevas tecnologías
posibilitan que paneles
solares sean montados en
estructuras de aluminio,
ahorrando cantidades de
energía eléctrica y
protegiendo el
medioambiente. El
aluminio es fácil de
moldear y de unir. Su
bajo peso lo hace
fácilmente
transportable.
El aluminio metálico es
ignífugo. Adicionalmente
su relativamente bajo
punto de fusión (660ºC)
implica ventajas en caso
de graves incendios.
Los residuos de
demolición representan
un creciente desafío
para los países
industrializados. El
depósito o incineración
de la mayoría de los
materiales puede dar
lugar a polución del
aire, agua y suelos. No
es el caso del aluminio,
su reciclaje no tiene
efectos colaterales.
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Fuente ALUAR. |
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